Hace ya años que cayó uno de los números del TMO en mis manos y todavía lo sigo hojeando de vez en cuando. Y es que si hay algún fanzine, sin pelos en la lengua, ese es el TMO. Es una edición vasca que se basa casi íntegramente en el comic, como medio de expresión. Es imposible leerte un número entero, sin que sueltes una carcajada de esas que te emanan como si de un impulso incontenible se tratara.

Presente en la mayoría de los salones del comic, aunque de pequeña tirada, la podrás encontrar en distintos bares, así como en la mayoría de librerías que aborden este género. Está repleta de historias satíricas que sus autores nos cuentan con su personal modo de ilustrar y peculiar estilo propio.
De todos los autores que dibujan para el TMO, mi favorito es “Mauro Entrialgo”. La verdad es que sus historietas, no tienen desperdicio, su cabeza es un torbellino de creatividad imparable. Quizás algún día le dedique un post.
En fin, una revista no apta para niños, que resiste todavía a esta sociedad mediática de tiempos consumistas en que vivimos.
Más información sobre el TMO en la página de “Euskalnet”.




