
Suponemos que los logotipos al igual que las personas y el resto de las cosas, tienen un determinado tiempo de vida. Pero ¿a donde van a parar una vez muertos?. Tranquilos que desde luego no al cementerio. No es que se trate de una broma, si no más bien es una puesta en escena por parte de la artista Laura Keeble, que se le ha ocurrido representar estos conocidos logos (los cuales no necesitan presentación), como si de tumbas se tratase.
La idea y el concepto es representar junto a las cruces la idolatría que sentimos los humanos a menudo sobre ciertas marcas, que además parecen ser eternas y nunca mueren. las esculturas las ha fabricado en poliestireno, dándole un aspecto muy realista. Fueron colocadas en el cementerio de North Road en Southend del Reino Unido en 2007.
Una interesante obra de arte conceptual en la que vemos humanamente representados una vez más los iconos sociales que forman parte de nuestras vidas.
Laura Keeble / Página web de la artista.
Ni me va, ni me viene / Fuente de referencia.


