
La fotografía es sin duda la herramienta más precisa para mostrarnos la realidad con la máxima perfección de detalle. Eso no quiere decir que el ser humano, contemple distintas realidades y pare eso se han creado los estilos artísticos, que con el paso del tiempo han ido evolucionando hasta nuestros días.
Sin embargo siempre hay quien se empeña en lograr la perfección de tal modo, que su arte parece tan real como las cosas que podemos ver, oler y sentir. A esto se le llama hiperrealismo.
El artista Tjalf Sparnaay, consigue crear tal realismo en sus pinturas que parecen fotografías. Es tanto el detalle conseguido por Sparnaay en sus obras, que en muchos de los casos nos es verdaderamente difícil distinguir a primer golpe de vista si se trata de pintura o fotografía. Además las obras que este artista trata de plasmar, son objetos cotidianos que nada tienen que ver con paisajes o bodegones convencionales, lo que hace si cabe, más atractivo su trabajo al tener que diferenciar donde está el verdadero límite de la realidad.
Pero como una imagen vale más que mil palabras, que mejor que veamos detenidamente su obra para tener una idea más cercana de su grandiosidad.
Trecool / Fuente de referencia.

Desde los principios de la humanidad, el ser humano ha sentido la necesidad de disfrazarse, en ocasiones para encubrir su propia personalidad y en otras ocasiones para introducirse en la piel de otros personajes que nunca pudo ser.
Sea cual fuera el objetivo de estos disfraces lo cierto es que los hay de todas clases y colores. Uno de los complementos más importantes del disfraz son las máscaras. Las hay realizadas en madera, plástico, cartón y otros muchos materiales, pero la verdad es que en lana no es precisamente un material que había visto nunca para esto.
Para Aldo Lanzini si parece ser normal este tipo de máscaras, ya que ha ideado una colección de máscaras tejidas a mano muy originales y creativas. Cada modelo no tiene nada que ver con el anterior ya que son el resultado de la inspiración que tenga el artista en el momento que ha de crearlas.
Echar un vistazo a la página del autor, no tiene desperdicio.
Trecool / Fuente de referencia.

Constantemente el mundo pierde estrellas que brillan con luz propia. Seres que el destino o la casualidad les ha convertido en mito, en este caso mucho antes de su fallecimiento. Su afán y carácter emprendedor hizo posible el que hoy en día disfrutemos de una nueva forma de entender la tecnología y su innovación.
Hay quienes no necesitan presentación alguna ya que muchos de nosotros hemos estado al tanto de su evolución y de las posibles consecuencias de su pérdida de quien ha sido uno de los gurús del siglo XX y buena parte del XXI.
Aquejado hace tiempo de un cáncer que ha decidido acabar con su vida, Steve Jobs nos deja a sus 56 años, una edad suficientemente temprana para quien todavía tenía mucho que ofrecer en este mundo competitivo de la informática.
La pregunta clave no ha tardado en llegar, ¿Que rumbo tomará Apple a partir de ahora?. Posiblemente afectará y esté afectando de forma directa a las necesidades e infraestructuras de la empresa, sin embargo hay quienes piensan que nadie es del todo necesario. Sea como sea el futuro de la manzana más transgresora del mundo, estoy seguro que quienes forman el equipo de Apple harán todo lo posible para que la filosofía de Jobs no caiga en el olvido y sigamos disfrutando de quienes comenzamos nuestras andanzas confiando fielmente en sus productos.
¡Descansa en paz Steve!
Creadictos / Fuente de referencia.

Los astronautas son esos seres disfrazados con escafandras que supuestamente exploran territorios del espacio. Al menos eso es lo que nos cuentan cada vez que la NASA lanza una nueva expedición hacia un lugar a millones de kilómetros de la tierra.
Muchas de estas expediciones son un fracaso y todo el dinero que se ha invertido en el proyecto se pierde a fondo perdido. También es cierto que a muchos de los sitios donde van, no hay mucho que explorar porque nunca se encuentra ni una sola señal de vida. Quizás deberían explorar más nuestro planeta a fondo antes de viajar al espacio en busca de otras cosas interesantes.
¿Pero que pasaría si los astronautas anduviesen perdidos por la tierra?
Eso mismo es lo que debió pensar el fotógrafo Hanter Freeman cuando realizó esta serie de coreografías fotográficas de un astronauta perdido en la tierra. La verdad que la galería de imágenes no tiene desperdicio y conjugan con gran ironía esta vuelta a la tortilla de un concepto que siempre nos ha reflejado la NASA con sus noticias espaciales.
Os dejo que disfrutéis de todas estas imágenes para que no os perdáis detalle del mensaje social que envuelve a cada una de ellas.
Toxel / Fuente de referencia.